martes, diciembre 08, 2009

La Levita

En la última semana me han dejado por enfrente diversos "sacos", ya sea de flojo hablador, de hijo de Chabelo o adultescente con complejo de Peter Pan... no tomé ninguno, me siento feliz.

Todos tenemos una imagen mental de nosotros mismos, a veces coincide con la realidad, a veces no -ya sea para bien o para mal-, hace años que me dibujé, traía puesta una gabardina, misma que usé por muchos años y en diversos planos de existencia. Ahora prefiero llevar una levita, su línea siempre me ha atraído, sin embargo de momento sólo puedo dibujarme con una.

Para quien no ubica las levitas, serían como el saco largo, como a la rodilla, que usan muchos personajes de "PIratas del Caribe".

Hasta ahora entiendo mi necedad, de cierta manera. La levita está tejida con textos, cuentos, historias, charlas, anécdotas, sentimientos, sangre, recuerdos velados, ridículos, risas, desamores, canciones, amantes, películas y amores... entre tantas otras cosas que se inmicuyeron en su tejido. El corte es sencillo y está llena de bolsillos ocultos. Hace juego con el sombrero.

Es evidente que me gusta mi levita, pero no había pensado en ello hasta que dio esta coincidencia en la que me ofrecieron otros sacos... y definitivamente preferí ser yo. Puede sonar ridículo, pero es para mí una forma de evolución personal y me hace sonreir complacido.

jueves, noviembre 26, 2009

El verde como combustible

"Lleno de la verde, porfa" Suelo decirle al de la gasolinera, supuestamente mi coche sólo admitiría gasolina "de la roja", pero a fin de cuentas la crisis es la crisis. Un tanque suele durarme casi una quincena completa, pero aún así más vale economizar.

Gasolina "de la roja" es la que impulsa mi bicicleta a fin de cuentas.

Hace algo más de un mes compré una bicicleta, ya tenía ganas desde hace tiempo de volver a enfrentar ése extraño vacío vial en el que están los ciclistas. Se supone que haz de circular por la calle, pero los coches la agandallan en una lucha suicida para los que vamos en dos ruedas, las banquetas son el refugio, siempre que no atropelles a los peatones que son sus legítimos dueños.

Mi primer recorrido fue de noche, sólo a casa de un amigo... fue tranquilo y por calles secundarias para evitar todo el tráfico posible. Regresé a casa ya pasada la medianoche y con unas chelas en el sistema, así que me fui bastante más relajado. Luego me sume a un paseo nocturno en el que vas en grupo y protegido por patrullas, así que es bastante relajado. Los últimos días la he usado para ir al trabajo, ya con el tráfico matutino y sin protección... sigo vivo.

Esto viene siendo mi reentrada en el ejercicio, que desde hace 20 años no practico de manera formal. Sí, juego gotcha... pero corres unos metros y te haces bolita detrás de algo y quizá corras algo más a lo largo del juego... luego cotorreas una hora antes de volver a jugar. En la bicicleta recuerdas músculos que no sabias que tenías, y la impulsas a base de músculo "de la roja" circulando y recordándote que estas vivo... mientras los coches te ayudan a descargar adrenalina e instan a mantenerte vivo.

Como sea, mi intención es venir a la chamba en bicicleta tres días por semana, son 14 kilómetros entre ida y vuelta. En parte como ayuda económica, al ahorrar gasolina; ambiental, al no contaminar -salvo cuando sude mucho- y a fin de cuentas se siente bien hacer ejercicio, realmente he descubierto que cuando lo hago estoy de mejor humor.

El año próximo subirán los precios de todo... gasolina, canasta básica y cosas de primera necesidad como tabaco y alcohol. Entonces movimientos como el del ciclismo urbano empezarán no a ser recomendables, sino necesarios.

viernes, noviembre 20, 2009

La Catarata (Primer Boceto)



Este es el primer boceto... se que no corresponde con el texto anterior... pero ahi va, el chiste es que tome forma.

martes, noviembre 03, 2009

OdI Final: Mas allá de la catarata

Música, gritos, bocinas, zumbidos, tambores, choques y murmullos forman el estruendo. Destapé el barril, mi capullo, que flota hacia el vacío.

Conmigo va un hada, me cuida y llevo prendidos del cabello un sinfin de cuentas de colores y dibujos.

El paisaje es bello, selvático como sólo una vieja urbe lo puede ser, dejamos los bosques detrás y enfrente está el hogar. Destellos y luces se convierten en rayones en cuanto caemos.

Explosión... Paz.

Navego en un barril, con un hada y un montón de cuentas en el pelo. Ajusto las velas, soplo en ellas y dejo que nos eleven para alcanzar esa nube de amanecer. A fin de cuentas, ya no llevamos lastre.

PD. Ilustración pendiente, aún no la copio en papel.

jueves, octubre 29, 2009

Pequeña muerte en Halloween

¿De que me disfrazaré? Es la pregunta de la semana, ya sea cuestionando a otros o a uno mismo. Este fin todo mundo espera ocultarse al mundo tras una fantasía, o más bien esconderse exponiendo sus sueños.

Yo mismo pregunté a una amiga "¿Mi rostro con que disfraz va?" Me respondió que es una pregunta absurda, pues el chiste de disfrazarse es ser otro.

No creo que se pueda ser otro, para mi cada disfraz sólo delata una nueva faceta de cada persona, ya sea un aspecto que no suele mostrar o bien un deseo. Desde la chica que elije ser una diabla o cualquier estereotipo de fantasía sexual, hasta el tipo que pretende ser un Errol Flynn del siglo XXI.

Supongo que ésa es la pervivencia de ésta fiesta, ésa oportunidad de explayarse, como ocurría en el Carnaval de Venecia, Las Vegas del Renacimiento, donde todos se enmascaraban para liberarse.

¿Donde queda el Día de Muertos? Espero que al menos en el centro de la vida, el corazon.

A fin de cuentas, si uno se disfraza para vivir como realmente le placería, entonces cuando se despoja del disfraz vive una pequeña muerte.

PD. Imagen de Tim Buckley, de CtrlAltDel.

jueves, octubre 22, 2009

Guía Incompleta de un Fafahrd

Un Fafahrd es sencillo, como la pólvora. No estalla ni se prende con facilidad,a menos que atines al detonador, y aún así todo pasa en un destello.

¿Y el que se quema es él? La metáfora no va muy bien… empecemos de nuevo.

Fafahrd se lleva bien con los pingüinos y los gatos, con los primeros por que vuelan sin alas, con los segundos por su magia instrínseca.

No hay muchas normas para tratar a un Fafahrd, basicamente sólo detesta la mentira, la traición y la hipocresía. Como un gato traza su territorio, en el mundo y en la mente, al cual puedes entrar con invitación o en ocasionales recorridos turísticos.

Fuera de su cubil, un Fafahrd alterna entre largos paseos, físicos o mentales y se alimenta de ideas, pensamientos y ocurrencias, por lo que gusta de charlar con personas.

En su existencia tiene una sola época de celo: su vida, sin embargo es terriblemente despistado y a veces contradictorio, por lo que rara vez consigue sus objetivos en éste aspecto. Incluso a veces olvida cuáles eran sus objetivos, lo cual pone su especie en peligro de extinción.

Si llega a toparse con un Fafahrd, no importa si es un sitio público o despoblado no es difícil ganárselo, sólo trátelo con cortesía, simpatía y buen gusto (sip, como dice la rola).

Atención: Nunca le acerque papas cocidas (pure, particularmente) ni, preferentemente, haga caras si enciende un cigarrillo. Para congraciarse con él siempre es efectiva la cerveza.

Si hay otras advertencias respecto al trato con un Fafahrd, el observador no tuvo oportunidad de advertirnos. Si usted, amable lector, tiene alguna, añádala por favor.

PD. La foto sólo me parece simpática.

jueves, octubre 15, 2009

Punto de Quiebra

No, no me refiero al bodrio con Reeves y Swayze, sólo a ése momento en que empiezas a dudar cuanto tiempo más durarás en un pieza.

No es complejo identificar que te acercas al punto de quiebra, o que al menos estas "blandito"; un punto básico es que ocurre cualquier cosa y te afecta. Primero no lo notas, lo atribuyes a cualquier cosa... hasta que te cae el veinte que estas sensible a cosas que normalmente no das tanta importancia. Pero ése es sólo el principio.

De un día para otro las cosas más simples te sensibilizan. Tus necesidades cambian, necesitas más atención, más cariño, más palabras, más todo.

Si eres de las personas que prestan atención a los porques de si mismos, tons dices "toy valiendo...", si tienes la suerte que yo enciendes el radio y escuchas en la radio: "I'm Free! Freeeee faaaalliiiiing", pero no lo entiendes como algo divertido precisamente.

Da miedo prender la TV, capaz que pasan "Bambi". O peor aún llorar con "Beverly Hills 90210".

Entonces es cuando empiezas a escribir... para exorcizar la sensiblería, para mantenerla a raya al menos en las horas de convivencia con el resto del mundo. Total, ya en casa es otro rollo.

Y permanece la sombra del punto de quiebra, y la duda de si aún puedes dar vuelta atrás, o sí es mejor sólo estallar.